Basics
Una de las grandes preocupaciones de los pacientes es buscar tratamiento de la forma más rápida, segura y eficaz posible. Para lograrlo, muchos ciudadanos europeos deben buscar asistencia sanitaria en otros estados miembros que no son el suyo, bien porque allí existe una mejor sanidad o porque viven en regiones fronterizas donde las instalaciones más cercanas se encuentran en otro país. También puede deberse a que el tratamiento que buscan no está disponible en su propio país debido a una falta de conocimientos (un fenómeno común con los pacientes de enfermedades raras) o por razones éticas. La movilidad de los pacientes plantea distintas cuestiones, como...
- ¿Quién debería costear la asistencia transfronteriza y cuándo?
- ¿Cómo puede informarse a los pacientes sobre donde están disponibles los mejores tratamientos?
- ¿Debería obtener la aprobación de su propio sistema sanitario antes de recibir el tratamiento en el extranjero?
- ¿Qué ocurre cuándo los pacientes buscan un transplante de órganos? ¿Quién tiene prioridad en las listas de espera?
- ¿Qué sucede con los gastos de desplazamiento de los pacientes, los parientes, el postratamiento y los medicamentos necesarios?
Con el objetivo de aclarar alguna de estas cuestiones, la Comisión Europea propuso recientemente una directiva sobre sanidad transfronteriza. La directiva aborda la necesidad de apoyar la sanidad transfronteriza, especialmente en el caso de enfermedades y tratamientos raros para los que no existe otra opción y fomenta la telemedicina a través de redes de centros de asesoramiento y de herramientas electrónicas normalizadas. Elaborar una legislación para todos los pacientes, en todas las situaciones médicas y en todos los Estados miembros es difícil. La pregunta sigue sin respuesta: ¿cómo se las arreglará Europa para garantizar un acceso igualitario y tratamientos de calidad a todos sus ciudadanos?
Info cards
El derecho a recibir prestaciones sanitarias se reconoce en la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE. Según el Tribunal de Justicia de la UE, se aplica la libre circulación a los servicios sanitarios, con independencia de la organización y las finanzas a nivel nacional.
Autoriza a las personas que necesiten tratamiento durante su estancia en otro Estado miembro a las mismas prestaciones que tienen aseguradas en su país. No cubren los costes de tratamiento por enfermedades o lesiones sufridas por la persona antes de desplazarse ni la asistencia privada.
Se trata de la prestación de servicios sanitarios de un Estado miembro a otro. Estos servicios incluyen servicios directos, como consultas cara a cara o servicios remotos, como la telemedicina.
Acto por el cual un paciente se desplaza para recibir asistencia médica (diagnóstico, tratamiento, etc.) hasta un proveedor de servicios sanitarios de otro Estado miembro que no es su país de residencia.
Persona que recibe las reclamaciones de cualquier ciudadano o persona jurídica de la UE en relación con una administración inadecuada de las actividades de las instituciones y organismos comunitarios. Si los ciudadanos tienen alguna queja relacionada con la sanidad (por ejemplo, el acceso a la sanidad transfronteriza) pueden ponerse en contacto con el defensor del pueblo.
Aunque los Estados miembros son los principales responsables de los servicios sanitarios, deben cumplir con el derecho comunitario, sobre todo en lo concerniente al mercado interno que permite la libre circulación de bienes, servicios, personas y capitales dentro de la UE.
Aunque los Estados miembros son los principales responsables de los servicios sanitarios, deben cumplir con el derecho comunitario, sobre todo en lo concerniente al mercado interno que permite la libre circulación de bienes, servicios, personas y capitales dentro de la UE.
En mayo de 2007 el Eurobarómetro informó que el 54% de los ciudadanos europeos estaría dispuesto a desplazarse a otro país de la UE para recibir tratamiento médico.
El hospital más próximo para los ciudadanos que residen en regiones fronterizas suele encontrarse en un estado miembro vecino. 1/3 de la población de la UE vive en zonas fronterizas
El reembolso en el propio país del paciente suele ser de menor cuantía que el coste del tratamiento en el extranjero. La diferencia entre los dos la costea el paciente.
Una encuesta del Eurobarómetro reveló que el 30% de los ciudadanos de la UE ni siquiera conocen la posibilidad de recibir asistencia sanitaria fuera de su país de afiliación.
El 91% de los encuestados afirmaba que la razón era la imposibilidad de recibir tratamiento en casa, mientras que el 78% apuntaba a la mejor calidad del tratamiento en el extranjero. El 69% se desplazaría para recibir tratamiento de un especialista reconocido y el 64% para reducir el tiempo de espera; el 48% lo haría si el tratamiento fuera más barato.
Con la actual legislación de la UE, si un Estado miembro no incluye un tratamiento como parte de los derechos de sus ciudadanos, los pacientes no obtendrán ningún reembolso si obtienen tratamiento en el extranjero.
Con la actual legislación de la UE, si un Estado miembro no incluye un tratamiento como parte de los derechos de sus ciudadanos, los pacientes no obtendrán ningún reembolso si obtienen tratamiento en el extranjero.
Según una encuesta de la Organización Europea para las Enfermedades Raras realizada a 6000 pacientes, el 1,8% de ellos solicitaba atención transfronteriza. Si es representativo del 30 millones de pacientes de enfermedades raras que se calcula que existen en Europa, pone de manifiesto lo necesaria que resulta la asistencia transfronteriza.
- Se reembolsará a los pacientes los gastos de asistencia a la que tengan derecho en su país
- Pagos por adelantado
- Reembolso de la cantidad que habrían recibido si se hubieran tratado en el país de afiliación,
- Pagan por los costes adicionales
- Sin ventajas financieras
Mejoran el acceso a la asistencia de calidad reuniendo a expertos encargados de gestionar y atender una o varias enfermedades raras. Dado que no existe ni puede existir uno para cada enfermedad rara en todos los países, es necesario que los pacientes se desplacen a los centros transfronterizos.
56.000 pacientes en la UE esperan actualmente un donante de órganos. Cada día mueren 12 personas esperando un transplante. El índice de donación de órganos va de los 34,6 donantes por cada millón de personas en España a solo 6 en Grecia y 0,5 en Rumanía.
La movilidad transfronteriza representa el 1% (10.000 millones de €) del total del gasto público sanitario de la Europa de los 27 (1 billón de €).
En Europa no hay un sistema común para el suministro y el reembolso de las medicinas. La disponibilidad varía en Europa y pueden producirse carencias en algunos países. Esto es especialmente cierto en el caso de los medicamentos huérfanos para las enfermedades raras.
Para muchos aspectos de la sanidad no existen unos estándares europeos mínimos y sí grandes variaciones en la forma en que los sistemas sanitarios aseguran la calidad. La prestación de sanidad es competencia nacional.
La actual legislación europea no define bien el coste de las traducciones necesarias para el tratamiento en el extranjero y el reconocimiento de las prescripciones.
Como ocurre con la calidad, el precio de los servicios sanitarios puede variar considerablemente en los distintos Estados miembros.
Los Estados miembros tienen distintas definiciones de los términos "asistencia médica", "asistencia psicológica", "cuidados de enfermería", "asistencia social" e incluso "tratamiento necesario".
Cualquier práctica sanitaria llevada a cabo mediante procesos y comunicaciones electrónicas, incluyendo las redes de información, los registros sanitarios electrónicos, los servicios de telemedicina, los portales y otras herramientas basadas en la información-comunicación- tecnología que contribuyan a la prevención de enfermedades, los diagnósticos, el tratamiento y la supervisión.
Cada año se realizan entre 20.000 y 25.000 tratamientos de fertilidad transfronterizos. En este momento hay miles de mujeres que han solicitado ayuda para quedar embarazadas en el extranjero
Son las redes físicas o virtuales de conocimiento y expertos de los Centros de Experiencia en Europa. Su objetivo es mejorar la calidad y la gestión de la asistencia de uno o varios grupos de enfermedades raras.
Issue cards
Gracias a la telemedicina una persona puede recibir servicios sanitarios desde el extranjero sin que ni él ni el médico se muevan de su país (por ejemplo, el diagnóstico de las malformaciones físicas congénitas es posible gracias al intercambio de fotografías y síntomas entre médicos de distintos países)
Aunque el propósito de la sanidad es beneficiar a los pacientes, a veces estos sufren daño por errores. ¿Quién es el responsable entonces en la sanidad transfronteriza? ¿Quién compensa a los pacientes? ¿Qué normas de responsabilidad y de qué país deben aplicarse?
Cuando una mujer solo puede buscar tratamiento de fertilidad fuera de su país (debido a los distintos límites de edad), ¿quién decide sobre su derecho a recibir o no el reembolso? ¿Qué normas éticas y de qué país deben aplicarse?
Los pacientes se han topado con problemas a la hora de buscar sanidad transfronteriza debido a las distintas normas que imperan en los países. Por ejemplo, el estatuto jurídico de los tratamientos con células madre varía en toda Europa.
La autorización previa cuando se necesita sanidad transfronteriza es a menudo una cuestión compleja, larga y arbitraria, especialmente para las enfermedades raras que son desconocidas por muchos profesionales y autoridades, y que por tanto, son marginales en los sistemas sanitarios.
Los pacientes de enfermedades raras a menudo no gozan de la independencia suficiente para desplazarse sin ayuda. A los gastos sanitarios, deben añadirse los costes del viaje de dos personas y la pérdida de ganancias durante el desplazamiento.
Con independencia de la norma que regule la asistencia transfronteriza, los pacientes de enfermedades raras deben recibir el reembolso de su tratamiento en el extranjero, aunque no se contemple en su país sin autorización previa.
Con frecuencia, los pacientes de enfermedades raras son marginados en los sistemas sanitarios tradicionales, diseñados para enfermedades "normales". La reestructuración del sistema que gestiona las enfermedades frecuentes puede lograrse a través de los Centros de Experiencia.
¿Cómo pueden reembolsarse los costes hasta cubrir el nivel del país natal de los pacientes con enfermedades raras si el sistema del país natal no incluye ni tiene en cuenta esta enfermedad o tratamiento?
¿Quién es el responsable de proporcionar información de los tratamientos a los ciudadanos que se plantean recibir asistencia en otro país? ¿La UE? ¿Los estados miembros? ¿Los profesionales sanitarios?
¿Acaso no es discriminación el dar a los pacientes procedentes de otro país de la UE un tratamiento distinto a los nacionales del país en los que son tratados?
Con el actual sistema los pacientes de otros estados miembros se integran en las listas de espera para recibir un tratamiento en igualdad de condiciones. ¿Es justo que los pacientes nacionales tengan que esperar en la misma cola que los pacientes extranjeros?
Con frecuencia a los pacientes les resulta desagradable viajar para recibir tratamiento (una encuesta en Finlandia revelaba que el 90% de los ciudadanos ancianos rechazaban la remisión incluso dentro de Finlandia, pese a que ello significaría un tiempo de espera menor).
En la actualidad los proveedores sanitarios no están obligados a aceptar pacientes extranjeros en tratamientos planificados si ello supone un peligro para su capacidad de tratamiento (por falta de medicamentos, etc.) o para su competencia médica en su país.
La actual directiva europea establece un marco para los ciudadanos europeos más acaudalados y bien informados, porque todo se basa en los pagos previos y en el posterior reembolso.
La movilidad de los pacientes en toda Europa supone también la movilidad de sus registros médicos y la puesta en marcha de un sistema que permita hacer un seguimiento del tratamiento y de las posteriores revisiones.
Algunos Estados miembros (aquellos que tienen un sistema sanitario más caro y avanzado) se oponen a la existencia de un sistema totalmente abierto en el mercado sanitario, ya que temen que ello pudiera llevar a una reducción de los estándares.
No se trata solamente del derecho a la asistencia, sino a una asistencia de calidad. ¿Cómo podrían ponerse en marcha estándares de asistencia, supervisarse y evaluarse periódicamente? ¿Por quién?
Con más de 6000 enfermedades raras, es imposible que cada país de la UE disponga de asistencia para todos estos trastornos. Más que ningún otro ciudadano de la UE, los pacientes de enfermedades raras necesitan acceder a asesoramiento médico gratuito allá donde esté disponible.
Pese a que hay un consenso respecto a las medicinas para las enfermedades raras, las condiciones de reembolso y la disponibilidad difieren en la UE. Cuando la gente busca tratamiento en el extranjero que no está cubierto en su propio país, ¿cómo puede garantizarse el reembolso?
La autorización previa para el tratamiento y las listas de espera pueden utilizarse como herramientas de planificación para el presupuesto sanitario con el fin de racionalizar los flujos de pacientes y gestionarlos de manera eficaz.
Una forma de limitar los gastos en sanidad transfronteriza es limitar los reembolsos solo a la asistencia no hospitalaria. Los distintos sistemas sanitarios en toda la UE definen la asistencia no hospitalaria de forma distinta, lo que complica la elaboración de procedimientos de reembolso normalizados.
Los procesos de autorización de los sistemas sanitarios para la atención transfronteriza a menudo se eternizan. Las consecuencias para los pacientes son: una mayor carga psicológica, efectos médicos adversos e incluso el riesgo de muerte.
¿Deberían los tratamientos que están restringidos en el país de residencia del paciente por razones éticas (como las pruebas genéticas) restringirse también para esos ciudadanos en otros Estados miembros?
Actualmente existe mucha cooperación bilateral en materia de sanidad transfronteriza. Imponer una estructura "única para todos" en esta materia a través de una directiva puede restringir las actividades transfronterizas que actualmente son muy beneficiosas para los pacientes...
La sanidad electrónica aún no está muy difundida en todo el sector sanitario como una parte significativa de las principales políticas, estrategias y servicios sanitarios.
Story cards
Policies
La sanidad transfronteriza está disponible para todos los pacientes sin necesidad de autorización. El estado reembolsa los costes de tratamiento, desplazamiento y de las personas acompañantes directamente y por adelantado. No hay inversiones en sanidad electrónica.
La sanidad transfronteriza está disponible para todos los pacientes, pero se requiere la autorización del Estado. El Estado solo reembolsa el coste del tratamiento y los desplazamientos del paciente. No hay inversiones en sanidad electrónica.
La sanidad transfronteriza es posible para los pacientes sólo si el tratamiento no está disponible en sus países de residencia. Sólo se reembolsan los costes directos del tratamiento. No se requiere autorización previa. El estado hace algunas inversiones en iniciativas de sanidad electrónica.
La sanidad transfronteriza es reducida. Debe autorizarla el Estado en casos especiales y solo se reembolsan los costes directos del tratamiento, después de que éste tenga lugar. Si (por razones éticas) un tratamiento no se aprueba en el país de residencia, no hay reembolso para su tratamiento en el extranjero. Para el Estado, la sanidad electrónica es una prioridad principal para minimizar la sanidad transfronteriza.



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